Cómo aumentar la rentabilidad de tu empresa (I)

Todas las empresas quieren ganar más y más dinero, crecer año tras año. Es el objetivo que persigue cualquier jefe de ventas y gerente. Sin embargo, ocurre muchas veces que facturar más no implica necesariamente más beneficios. La rentabilidad no depende únicamente del dinero que seamos capaces de ingresar en nuestras arcas, sino de lo eficaces que seamos en ello.

Es necesario distinguir bien estos dos conceptos. Por una parte, los ingresos es todo el dinero que metemos en nuestras arcas en relación a las ganancias de las operaciones comerciales y/o venta de servicios y el coste de producirlos. Por otro lado, la rentabilidad es un porcentaje para medir cuánto de exitosos hemos sido en nuestras operaciones comerciales. Resumidamente, por cada euro invertido, cuántos hemos obtenido de vuelta.

Por ejemplo, una empresa de bicicletas que haya invertido 60.000€ en fabricarlas y haya obtenido 6.000€ de beneficio habrá obtenido un 10% de rentabilidad. Esta empresa intentará aumentar al máximo su rentabilidad, para que el beneficio por cada venta sea mayor. 

En este primer capítulo veremos una serie de medidas para ver cómo aumentar la rentabilidad de tu empresa ,así como los beneficios.

Analiza la información financiera

A lo largo del año recopilamos una cantidad enorme de datos: facturas, ventas, contratos, salarios, deudas… Resulta muy difícil analizar toda esta información sin tener claro cuál es nuestro objetivo. Los datos solos no aportan valor. Debemos de convertirlos en conocimiento y analizar solo aquellos que son vitales para nuestro negocio.

Los ratios de liquidez, endeudamiento, rentabilidad, productividad y actividad del negocio son los primeros “chivatos” que nos hablarán sobre el estado de nuestra empresa.

Si quieres ser diferente, innova

Los clientes están dispuestos a pagar más por servicios y productos que sean diferentes del resto de la competencia. Cuando estos productos aportan al cliente valor y nuevas experiencias el precio queda en un segundo lugar. Por ejemplo, cuando entramos a un bar a pedir un café y nos cobran 1,95€ nos parece caro, pero estamos dispuestos a pagar más de 4€ por un café en Starbucks. El producto es el mismo, café, pero la experiencia, distinta.

Sin embargo, con productos indiferenciados el precio es realmente lo que marca la diferencia. El consumidor optará por aquél que sea más barato.  ¿Estás dispuesto a entrar en una guerra de precios? 

La tecnología es nuestra amiga

Aún existen empresas que son reacias a incorporar tecnología en sus procesos. No es cosa del tamaño de la empresa, ya que esto nos lo encontramos tanto en empresas pequeñas como grandes, sino de la cultura organizacional. La incorporación de la tecnología exige un cambio de hábito que pocas empresas están dispuestas a abrazar. 

El beneficio, sin embargo, es muy grande. El objetivo de la tecnología no deja de ser la búsqueda de la eficiencia y el aumento de la rentabilidad. Hacer más con menos, ser más independientes.

La tecnología aplicada al aumento de la rentabilidad se puede aplicar en muchos ámbitos de empresa. Por ejemplo, a través de un CRM (Customer Relationship Program) podemos analizar todas las operaciones que hemos llevado con cada uno de nuestros clientes para detectar a los más rentables y dirigir acciones concretas para ellos.

La tecnología también nos ayuda a cumplir con los requerimientos de la ley en diversos ámbitos sin tener que preocuparnos (en gran medida) sobre si estamos quebrantando la ley, ya que estos ecosistemas no permiten fallos. Prueba de ello son los programas informáticos de contabilidad, facturación y nóminas, así como plataformas para envío de newsletters.

Adelántate a la demanda

Una buena planificación en cuento a ventas ayudará a negociar mejor con los proveedores y conseguir mejores precios. En momentos en los que la empresa necesita urgentemente de materias primas para poder vender a sus clientes, la negociación con los proveedores será mucho menos rentable, ya que son ellos los que en ese momento tienen mayor poder negociación. 

Para empresas con periodos de ventas estacionales esto es realmente importante, ya que la mayor parte de su actividad económica se centra tan solo en unos meses. Deben de intentar saciar las necesidades del máximo de clientes posibles en su pico de actividad. Es decir, cuanto más vendan, mejor. Este es el caso de las heladerías, por ejemplo. En verano se dedican a vender, y durante el año, a preparar el verano.

El precio dice mucho de tu producto

¿Qué método usas para fijar tus precios? En base al coste de producción, en base al mercado o competidores, en base a un margen…Todas son correctas, pero no debemos de olvidar que también debemos de fijar un precio en base a la percepción del cliente sobre nuestro producto. Puede que el cliente esté dispuesto a pagar más por nuestros servicios debido a que le entregamos más valor que la competencia. En caso de que sea así podríamos subir los precios y aumentar la rentabilidad sin hacer ningún tipo de inversión.

Debemos de tener cuidado también con los precios que fijamos. Los precios bajos se asocian habitualmente a productos low-cost y baratos. En caso de querer posicionarnos como marca diferenciadora deberemos de tener unos precios acorde a ello, y por supuesto, el producto/servicio también.

En Asesoría Heras te ayudamos a llevar la contabilidad de tu empresa para que te enfoques en seguir aumentando al rentabilidad de tu negocio. Contacta con nosotros para ampliar información sobre los ámbitos en los que podemos ayudarte.